En la tarde de ayer la Capilla Mayor del Seminario abría sus puertas a los sacerdotes de la diócesis, personal de la Casa de la Iglesia y Cúria Diocesana, en el segundo día del triduo con motivo de la próxima festividad de la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, patrona de nuestro Seminario Diocesano.

Una nutrida representación del presbiterio de nuestra diócesis se unió a nuestro equipo de formadores para concelebrar junto a D. José Navarrete, Vicerrector del Seminario, quien presidió la Sagrada Eucaristía. En la asamblea, un amplio número de trabajadores de la Curia Diocesana, religiosas y personal de la Casa de la Iglesia y seminaristas, celebramos en fraternidad y con solemnidad este segundo día de triduo.

En la homilía, D. José aprovechó la escena del Evangelio que narra la curación del criado del centurión para recordar que tenemos mucho que aprender de tantos “gentiles” que aún hoy se siguen convirtiendo y erigiéndose en auténticos modelos de fe. Y que María debe ser para nosotros los seminaristas arquetipo de virtud, docilidad, coherencia, alegría, ilusión y fidelidad en el seguimiento de su Hijo, para cumplir la voluntad de Dios y conducir así a muchos al Cielo.