Desde el pasado domingo, nuestra Diócesis de Jaén cuenta con tres nuevos seminaristas que han recibido la admisión a las Sagradas Órdenes de manos de nuestro obispo, D. Sebastián Chico Martínez:

Vicente Ángel Fernández Moreno, de la parroquia de La Natividad de Ntra. Señora de La Rábita de Granada.

John Makubhi Octavianus, de la Diócesis de Bunda de Tanzania.

Samuel Valero Martínez, de la parroquia de Santa María la Mayor de Torreperogil.

La admisión al Orden Sagrado es un reconocimiento de la vocación por parte de la Iglesia que acepta el obispo, tras el testimonio de los responsables de la formación y el escrutinio en el que se les pregunta por su intención de respuesta a la llamada del Señor, con el compromiso de servir fielmente a Cristo y a la Iglesia.

La celebración tuvo lugar en la SIC de Jaén, donde en torno a nuestro obispo nos congregamos el equipo de formadores del seminario, el cabildo catedralicio, presbíteros y diáconos, consagrados y consagradas de diferentes congregaciones de la diócesis, seminaristas, familiares, amigos y feligreses. Todos juntos para acompañar a nuestros recién admitidos al Orden Sagrado, quienes expresaron públicamente su propósito de ofrecer su vida a Dios y aspirar al diaconado y al presbiterado, tras su ingreso en el seminario y unos años de formación en los que han podido ir madurando su vocación.

Coincidiendo con el Domingo IV del tiempo pascual, don Sebastián aprovechó la homilía para recordar que Jesucristo Buen Pastor es la piedra angular que nos sostiene y hace fecunda a su Iglesia. Él es quien nos llama de manera personal a cada uno de nosotros, y de manera especial a aquellos hombres y mujeres que están dispuestos a ser sus manos y sus pies para servir y evangelizar a su pueblo en nuestro peregrinar hacia el cielo.

Este Domingo, en el que también se celebraba la Jornada Mundial de oración por las vocaciones y la Jornada de Vocaciones nativas, don Sebastián invitaba a todos los presentes a reflexionar sobre la grandeza de la vida consagrada y el sacerdocio; e invitaba a los numerosos jóvenes presentes a levantar la mirada a Cristo en la cruz para preguntarnos por nuestra misión en el mundo y descubrir cuál es el proyecto que Dios tiene para cada uno de nosotros.

En la oración de los fieles pedimos especialmente por estos aspirantes que quieren dedicarse al culto divino poniéndose al servicio del pueblo de Dios, para que perseveren en su vocación y puedan servir dignamente un día como sacerdotes. Así, recibieron la bendición a través del obispo para que se vean fortalecidos en este camino de configuración con Cristo. Más adelante, conforme vayan completando su formación, recibirán el ministerio de lector y el de acólito, como paso previo a la ordenación diaconal y sacerdotal.

ORACIÓN
Jesús, nuestro gran Sumo Sacerdote,
te ruego por los que están en la formación sacerdotal.
Llénalos con el gozo de tu Espíritu Santo
mientras te imitan, el Buen Pastor,
entregando sus vidas diariamente para aquellos que
les has dado para servir. Deja que tu amor
llene y satisfaga sus corazones mientras tu les enseñas
cómo dar de ellos mismos más profundamente,
especialmente hacia los que más lo necesitan.
¡Jesús, manso y humilde de corazón, haz
sus corazones más como el tuyo! Amén.