Como cada año, la comunidad del Seminario participó en la Solemne Eucaristía de inicio de la Cuaresma en la Santa Iglesia Catedral, presidida por nuestro Obispo Don Sebastián y en el posterior Vía Crucis organizado por la Agrupación de Cofradías y Hermandades de la ciudad de Jaén. Este año la imagen elegida fue el Cristo de la Vera Cruz, de la Basílica de San Ildefonso.

Con este signo, el de la imposición de la ceniza, arranca un tiempo de preparación espiritual hacia la Pascua. Un camino de cuarenta días, que concluirá el Jueves Santo, y que pretende rememorar el paso de Jesús por el desierto antes del inicio de su vida pública, a la vez que ofrecer la posibilidad real de conversión y preparación de los cristianos para vivir el misterio central de la fe: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.
Los cofrades han sido protagonistas de esta celebración, contando también con la presencia de las autoridades civiles y militares de la provincia. El Cristo de la Vera Cruz estaba ubicado en el presbiterio. Junto al pastor diocesano, miembros del Cabildo Catedral; el nuevo diácono permanente, Manuel Rico y los seminaristas. Al inicio de la celebración, el Obispo ha querido tener un recuerdo para el Santo Padre y ha pedido oraciones por él, a la vez que ha recordado su solicitud a toda la comunidad cristiana jiennense, para que las celebraciones de este día en la Diócesis se ofrezcan por la salud del Papa Francisco.
En su homilía, Don Sebastián ha hablado del significado de la Cuaresma y la esperanza “Hoy iniciamos la Santa Cuaresma, un tiempo de conversión y gracia, marcado por la llamada a la penitencia, la oración y la caridad. Este año, además, vivimos este tiempo dentro del Año Santo Jubilar 2025, bajo el lema “Peregrinos de Esperanza”, que nos recuerda que nuestra vida es un camino hacia Dios, una peregrinación hacia la plenitud de su amor y misericordia”, ha comenzado diciendo. Para después hacer un recorrido por los textos sagrados de este día, en los que la conversión, la limosna y el ayuno son los rasgos más definitivos. A los cofrades, también ha querido dirigirse, Don Sebastián, para que su vivencia de hermandad se traslade a la sociedad y sean con su vida, reflejo de Evangelio.
Al concluir la homilía se ha llevado a cabo el rito de la imposición de la ceniza.
Cuando ha concluido la celebración eucarística ha dado comienzo el solemne Vía Crucis. Las primeras estaciones se han rezado dentro del templo, para después iniciar un recorrido catequético por la Pasión y Muerte del Señor desde la Plaza de Santa María hasta la Basílica de San Ildefonso.
Los seminaristas hemos acompañado todo el recorrido y hemos participado en la décimo tercera estación, junto a la reja de la capilla de la Basílica de San Ildefonso.
Que este inicio de Cuaresma nos transforme y nos renueve para despojarnos de todo lo que nos aparta del amor de Cristo, para caminar en la cruz junto a él y así llegar al triunfo de la vida en la noche santa de la Pascua.




