CAMPAÑA VOCACIONAL EN LINARES (ENERO, FEBRERO Y MARZO)
El Seminario Diocesano de Jaén participó el pasado mes de enero en el segundo de los encuentros programados para la campaña vocacional, que este curso se centra en el arciprestazgo de Linares, donde queremos hacer partícipes de nuestra vocación y de cómo Dios nos llamó.
En concreto fue el sábado 17 y domingo 18, donde un grupo de 5 seminaristas visitó dos parroquias de Linares: San Francisco y Santa María. En ambas, se utilizó la misma dinámica: un diálogo con las realidades de la parroquia, encuentro con niños, celebración de la Eucaristía, y cena o comida compartida. Agradecemos a sus párrocos, Don Manuel Alfonso Pérez Galán y Don Andrés López Ángeles la acogida y el de ambas comunidades.
Después, ya en el mes de febrero, en concreto el domingo 22, I Domingo de Cuaresma, tuvo lugar el tercer encuentro. En esta ocasión fueron 4 seminaristas, que visitaron la parroquia del Sagrado Corazón y Nuestra Señora del Pilar. La dinámica fue la eucaristía con niños, el testimonio de los seminaristas con preguntas de los fieles, y finalizó con una comida. Agradecemos también a su párroco Don Miguel Cámara y a toda la comunidad parroquial la acogida.
Ya en este mes de marzo, el domingo 8, III Domingo de Cuaresma, tuvo lugar el cuarto encuentro. Se visitaron las parroquias de San Sebastián y San José, acompañados por su párroco Don Carmelo Lara. En San Sebastián, se celebró la eucaristía con los niños de primera comunión. En San José, participaron también en la eucaristía, en concreto, en los cultos al Santísimo Cristo de la Buena Muerte, de la Hermandad de los Estudiantes. Después, se escuchó un concierto de marchas de la Agrupación de los Salesianos. A continuación, la propia hermandad los invitó a su casa de hermandad para la comida donde tuvieron un rato agradable de comida y charla. Para finalizar el día, se trasladaron a la casa de las hermanas de Consolación donde también tuvieron un encuentro con ellas.
Para nosotros los seminaristas, cada experiencia vocacional significa una nueva oportunidad de conocer un trocito de vida de nuestra Iglesia, a la vez que una forma de dar a conocer nuestra vocación. Por lo que agradecemos la acogida de todas las comunidades parroquiales, así como a sus respectivos párrocos. Y le pedimos al dueño de la mies que mande obreros a su mies.





