En el domingo más próximo a la Solemnidad de San José del 19 de marzo, la Iglesia celebra el día del Seminario. Este año fue el pasado domingo 16 de marzo. En esta ocasión y enmarcado en el Jubileo, se desarrolla bajo el lema “Sembradores de esperanza”.

Una jornada festiva, en la que los seminaristas de Jaén ganaron el Jubileo, acompañados de sus formadores y del Obispo de Jaén, Monseñor Chico Martínez. Los 20 seminaristas que se forman en el Seminario diocesano de Jaén y los 3 del seminario menor en familia, han participado los últimos siete días en la Semana Vocacional, que en esta ocasión se ha celebrado en el Arciprestazgo de Alcalá la Real y que culminaba con la Vigilia de Oración, el sábado por la noche.

 

El domingo, junto a sus familias, participaban en la Catedral de una Eucaristía jubilar, que contó con el acompañamiento musical del coro parroquial de La Asunción de Martos. Las lecturas estuvieron realizadas por los familiares de los seminaristas y el Evangelio proclamado por el diácono, Fernando Ruano.

En su homilía, el Obispo comenzó saludando a los seminaristas, formadores y familiares que participan en el Jubileo, para, después, centrar sus palabras en la reflexión de las lecturas de este segundo domingo de Cuaresma. “La Cuaresma, como la vida misma, – explicó Don Sebastián- es un camino de conversión, un proceso de fe en el que estamos llamados a superar nuestras ataduras y a caminar hacia las promesas de Dios. No se trata solo de un tiempo de renuncia y penitencia, sino de una oportunidad para acercarnos más a Él”. Asimismo, quiso subrayar el Evangelio de la Transfiguración como un anticipo de la gloria, en este sentido, afirmó: “Esta escena nos invita a reflexionar sobre el sacerdocio y la vocación. Hoy, en el Día del Seminario, recordamos que los sacerdotes son «sembradores de esperanza», llamados a irradiar la luz y la fuerza de Cristo Resucitado. Como dice el Papa Francisco, el camino vocacional tiene tres señales: la dirección hacia Cristo, la perseverancia ante las dificultades y la necesidad de alimentarse espiritualmente en la oración y la comunidad”.

Antes de concluir la homilía se dirigió a los 20 seminaristas y les animó: “Queridos seminaristas, sois un signo de esperanza para nuestra Iglesia. En un mundo que a veces parece perder el horizonte de Dios, vuestro «sí» generoso recuerda a todos que Cristo sigue llamando a nuevos obreros para su mies. Perseverad con alegría y confianza en este camino apasionante. El sacerdocio no es una pérdida, sino una entrega que llena el corazón. «No penséis en darle al Señor las migajas de vuestra vida». Quien se entrega a Dios nunca queda defraudado”.

Hasta el altar llevaron las ofrendas la familia de uno de los seminaristas. La celebración concluyó con la veneración del Santo Rostro y una foto de familia.

A continuación, se trasladaron a la Casa de la Iglesia para, junto con sus familiares, comer juntos y conmemorar la alegría de saberse llamados pastores y esperanza para la Iglesia.

 

 

 

 

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Seminario diocesano de Jaén
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