Mi pastoral de verano se ha desarrollado en la residencia de ancianos de de Villanueva del Arzobispo. Ha sido una experiencia muy positiva de servicio a los ancianos, personas en su debilidad y fragilidad física. Mi servicio consistía, en servir con amor y por amor, ayudándoles en sus necesidades cotidianas, desde levantarlos, lavarlos, vestirlos, cambiarles el pañal, darles el desayuno, etc., hasta acompañarlos en su tiempo de ocio.
Tal servicio, además de la satisfacción de realizarlo desde una base moral cristiana no estaba exento de esfuerzo y sacrificio, un sacrificio fructífero, un agarrar la cruz del servicio al prójimo y ofrecer el esfuerzo y dolor como ofrenda a Dios. Una gran alegría experimentar lo que Jesús hizo cuando en la última cena sirvió a sus discípulos en el lavatorio de pies. Por la tardes, mi tarea ha sido la de acompañar a don Juan Carlos Córdoba, el presbítero de Villanueva del Arzobispo e Iznatoraf, que muy gentilmente nos hizo una visita guiada por las iglesias y nos presentó a las comunidades de estas parroquias, donde he tenido la ocasión de participar y ayudar en la celebración de la Eucaristía.

Ya en el tiempo de ocio, he disfrutado de la playa y de las celebraciones eucarísticas en la parroquia de la localidad gaditana de Chiclana, todo un placer de disfrutar de este mundo que Dios nos regala, y con la ilusión de poder celebrar algún día si Dios quiere la Eucaristía en aquella tierra, lugar donde mi vocación sacerdotal comenzó a vislumbrarse.

Juan Alfonso Guirao
Seminarista

Seminario diocesano de Jaén
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