El pasado viernes recibimos la visita de don Josep, Nono y Bárbara, en la actualidad miembros coordinadores de los EDIP (equipos de difusión, información, pilotaje y otros acompañamientos) de Nuestra Señora. Con ellos tuvimos la oportunidad de compartir la cena y un espacio para el diálogo, donde nos presentaron sus experiencias personales y respondieron a las cuestiones de los seminaristas.

En el caso de don Josep Buades Fuster, es licenciado en Derecho y en Teología, sacerdote de la Compañía de Jesús en el campo de las migraciones, con una especial vocación al diálogo interreligioso y actual consiliario espiritual responsable de la Superregión de España de los grupos de Nuestra Señora. Por su parte, Nono y Bárbara, son el matrimonio coordinador responsable de los equipos de difusión (EDIP) de Nuestra Señora del Sector Jaén.

Ambos, matrimonio y consiliario forman un equipo de trabajo bidireccional donde el enriquecimiento es mutuo. Por un lado, los conocimientos y experiencias del sacerdote permiten acompañar al matrimonio y profundizar en los temas de estudio, en los puntos de esfuerzo, en la oración… Por otro lado, la convivencia con los matrimonios y sus hijos, sus problemas, sus inquietudes, su vivencia de la fe, etc., aportan al sacerdote una experiencia y un conocimiento de la pareja y la familia útiles en su vocación.

Para nosotros los seminaristas es esencial conocer los diferentes movimientos dentro de la Iglesia. Este es el caso de los equipos de Nuestra Señora, que a través de los EDIP, forman matrimonios para que puedan asumir la tarea (encomendada por S. Juan Pablo II en 2003) de acompañar a los distintos tipos de pareja y familia que encontramos en nuestra cultura para que puedan ser comunidades de amor, educadoras en la fe y al servicio de las personas y la vida. El principal objetivo es caminar juntos toda la vida comprometidos al servicio de nuestros hermanos, en la familia, en el trabajo, en la iglesia y en la sociedad, como Signo del Amor de Dios.

En la mañana del sábado, don Josep presidió la misa en memoria de Santa Maria en la capilla de la comunidad del Seminario. Aprovechó la homilía del pasaje del evangelista San Marcos sobre la conversión de San Mateo para dar gracias a Dios por la obra que realiza en nuestras vidas, y nos advirtió de la necesidad continua de conversión personal, pero también de la conversión pública en este mundo asolado por las guerras.