Un año más, esta vez en el marco de la XXXVIII Jornada Mundial de la Juventud y coincidiendo con la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, el Seminario de Jaén participó en la Peregrinación Diocesana de Jóvenes hasta la Basílica y Real Santuario de la Santísima Virgen de la Cabeza. Nos sumamos así a la invitación del Papa Francisco a vivir esta solemnidad en comunión con el resto del mundo a través de las comunidades y parroquias de cada diócesis.

Un fin de semana repleto de actividades y dinámicas que daba inicio el viernes con el encuentro de jóvenes laicos y consagrados de la Diócesis, en la parroquia de San Eufrasio de Andújar, donde pasamos la primera noche. Ya al despertar, muy de mañana, partimos para el convento barroco de Jesús María de las Monjas Mínimas de San Francisco de Paula de Andújar, donde celebramos la Eucaristía, presidida por D. Antonio José Blanca, actual Delegado de Infancia y Juventud de la Diócesis.

Situado en la misma calle que da nombre al convento, el Cuadro de la Virgen marcaba el inicio de la Ruta del Peregrino, popularmente conocida como el Camino Viejo del Santuario por cuyo sendero nos adentramos en Sierra Morena. Entre el lentisco, el romero y la jara, 6 horas y 21 km de camino después, decenas de peregrinos nos fuimos reagrupando en torno a la imagen de nuestra patrona.

La tarde del sábado la dedicamos a los talleres coordinados por la Delegación de Juventud. Divididos en grupos, los jóvenes  peregrinos pudimos introducirnos en las diferentes propuestas evangelizadoras de jóvenes y de primer anuncio que se están desarrollando actualmente en diferentes municipios y la capital de la Diócesis. Es el caso de los grupos “Alpha” y “Effetá”; o los nuevos espacios de adoración eucarística, como “Face to face”, “Adoremus” y “Rise up”. Estos talleres fueron además una oportunidad para conocer mejor el plan de conversión pastoral en qué actualmente está inmersa nuestra Diócesis; profundizar en el rico patrimonio histórico-artístico y cofrade de nuestra Tierra; y de ensayar el arte secular de hacer “tremolar” la bandera. Y ya por la noche, con las fuerzas muy mermadas, nos acabamos de entregar por completo al Señor en la vigilia de adoración.

El fin de semana tuvo su punto culminante el mediodía del Domingo, con la celebración de la Eucaristía de la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, presidida por nuestro obispo D. Sebastián. En una basílica repleta de peregrinos, el mitrado aprovechó la homilía para alentar a la juventud jienense a ser luz, mensaje y testimonio de esperanza para tantos jóvenes del mundo de hoy que andan desorientados y sin horizonte. La soledad es una realidad social manifiesta en los altos índices de suicidió juvenil. El obispo se refirió al ejemplo de Carlos Acutis para pedirnos autenticidad y compromiso. También recordó el enérgico mensaje de San Juan Pablo II de no tener miedo de abrir las puertas a Cristo; y el del Papa Francisco a ser misioneros para saciar el hambre y la sed de Dios de que adolece nuestro mundo. En definitiva, ser apóstoles valientes y originales que huyen del sentimentalismo y la mediocridad para dar esperanza a los que no la tienen o la han perdido. Don Sebastián recordó a los muchos jóvenes que no pudieron estar presentes, en su mayor parte, por coincidir estas fechas con la recogida de la aceituna. Y felicitó especialmente a todo el equipo coordinador de la Delegación Episcopal de Infancia y Juventud de la Diócesis de Jaén.