ROSARIO MAGNO DE LA ESPERANZA

El pasado sábado 4 de octubre, memoria de San Francisco de Asís, la comunidad del Seminario participó en el Rosario Magno de la Esperanza, organizado por la Diócesis de Jaén, para celebrar el jubileo de las cofradías, enmarcado dentro de este año jubilar de 2025.

Un total de veinte imágenes marianas y cristológicas, llegadas desde toda la

 

Diócesis, representaron los misterios del Santo Rosario: gozosos, luminosos, dolorosos y gloriosos.

La jornada comenzaba a primera hora de la mañana, en concreto a las 7, con la salida de la primera imagen, Nuestro Padre Jesús Nazareno, el “Abuelo” de Jaén, que iniciaba su traslado hasta la calle Virgen de la Cabeza. Allí, se reunieron todas las imágenes, procedentes de sus parroquias de acogida.

Desde las 11 de la mañana, la tienda del encuentro se convirtió en un espacio de oración, donde los fieles pudieron adorar al Santísimo Sacramento y acercarse al sacramento de la reconciliación.

Pasadas las 12 del mediodía, comenzaba la Santa Misa de campaña, celebración Jubilar de Hermandades y Cofradías, presidida por el Obispo de Jaén, Don Sebastián Chico Martínez, y concelebrada por el Obispo emérito de Jaén, D. Ramón del Hoyo López; el Vicario General, D. Juan Ignacio Damas; el Provicario General y Presidente de la Comisión de la Magna, D. José Antonio Sánchez; el Delegado del Jubileo, D. Bartolomé López Gutiérrez; el Delegado de Cofradías, D. Agustín Rodríguez; y una treintena de sacerdotes. Asimismo, participaron los seminaristas y algunos diáconos permanentes.

 

La Virgen del Rosario, de la Hermandad de la Amargura, de Jaén, iluminaba con su presencia el altar efímero, preciosamente adornado. El Evangelio fue proclamado por el diácono permanente, D. Manuel Rico. Y el acompañamiento musical corrió a cargo del Coro de la Santa Cena de Jaén.

Durante la homilía, el Obispo quiso subrayar el sentido profundo de este Jubileo y el valor de la piedad popular como expresión viva de fe. Don Sebastián invitó, también, a dar gracias por la identidad creyente de este pueblo. Asimismo, destacó la dimensión evangelizadora de las imágenes, que han servido para transmitir la de la fe, de generación en generación. “Las imágenes que veneramos son memoria viva de esa fe: en cada talla se refleja la oración de nuestros abuelos, la esperanza de quienes rezaron el Rosario en familia, la fe transmitida en nuestras procesiones y cultos”.

La Santa Misa culminaba pidiendo por las intenciones del Santo Padre y un canto mariano.

Posteriormente, los fieles pudieron disfrutar de un concierto de música cofrade, a cargo de la Asociación Musical “Blanco Nájera” de Jaén.

 

Rosario Magno

A las 16 horas comenzaba la procesión Magna con destino a la plaza de Santa María. Los seminaristas estábamos situados en la misma plaza esperando a las imágenes, para proceder al rezo del Rosario. Empezaron a llegar en torno a las 18 horas.

 

En el altar efímero ubicado ante la Puerta del Perdón de la Catedral se situaban la Virgen del Rosario, de Segura de la Sierra, y San Eufrasio, de Andújar. El Santo Rostro, símbolo de la Iglesia de Jaén, fue bajo palio acompañado por el Obispo desde la Catedral hasta la plaza de Santa María. Y se situó en medio del altar, donde presidía el rezo del Rosario con textos de Inmaculada Cuesta y Ramón Molina Navarrete, acompañado del grupo MusicAlma.

Los misterios gozosos los conformaban la Virgen de las Mercedes de Alcalá la Real, seguida de la Virgen de Zocueca, patrona de Bailén, la Virgen de la Fuensanta de Villanueva del Arzobispo, la Virgen de Tíscar de Quesada, y San José de Jódar.

A continuación, los Misterios Luminosos: San Juan Bautista de Los Villares, la Virgen del Collado de Santisteban del Puerto, el Sagrado Corazón de Jaén, el Cristo Resucitado de Martos, y la Santa Cena de Linares.

Tras los luminosos, los Misterios Dolorosos trajeron un momento de recogimiento: El Señor orando en el huerto de Andújar, el Cristo de la Columna de Úbeda, el Señor de la Humildad de Alcaudete, la venerada imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno, el “Abuelo” de Jaén, y el Cristo del Consuelo de Cazorla.

Finalmente, los Misterios Gloriosos marcaron el cierre de la procesión. El Cristo Resucitado de Linares, el Resucitado de Jaén, los mártires San Bonoso y San Maximiano de Arjona, la Virgen del Alcázar de Baeza y la Virgen de la Capilla, patrona de Jaén.

Al finalizar el rezo de cada misterio, las imágenes emprendían de manera ordenada su regreso a las parroquias de acogida, con el acompañamiento de diversas bandas de música.

La jornada concluyó con la bendición del Obispo, con el Santo Rostro, y un espectáculo de luces y música frente a la Catedral, que puso el broche de oro.

Damos gracias a Dios por esta celebración en nuestra Diócesis, que nos ayuda a seguir caminando como pueblo en comunión y fraternidad.

 

 

 

 

Seminario diocesano de Jaén

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