Más de 800 niños, junto a 150 catequistas y acompañantes, y una cincuentena de monaguillos, participaron en esta jornada festiva que quedó grabada en sus corazones como un auténtico encuentro con Jesús en la Iglesia diocesana.
Después de una semana de lluvia, el tiempo dio una tregua y regaló un espléndido día soleado que permitió disfrutar plenamente de cada momento del Jubileo. Desde las 10:30 de la mañana, los grupos de participantes fueron acogidos en la Casa de la Iglesia, donde se encontraron con otros niños de distintas parroquias, compartiendo la ilusión de la jornada.
A las 11:00 horas la jornada se dividió en dos grandes actividades simultáneas: un animado festival de bienvenida, con cantos y dinámicas; y una catequesis sobre el sentido del Jubileo de la Esperanza que ayudó a los niños a comprender la importancia de este tiempo de gracia con la presencia de «LUCE», la mascota del Jubileo, que se convirtió en la estrella del encuentro. Además, en ese mismo espacio de tiempo, muchos niños tuvieron la oportunidad de recibir el Sacramento del Perdón de manera voluntaria.
A mediodía, se inició la peregrinación hacia la Catedral, con la imagen de San Tarsicio, patrón de los monaguillos, portada por los propios niños, en un gesto de devoción y compromiso. La Catedral de Jaén se llenó, y acogió la Eucaristía Jubilar presidida por el Obispo, quien animó a los niños a ser verdaderos «Peregrinos de Esperanza» en sus familias, colegios y parroquias.
Las lecturas, la oración de los fieles y las ofrendas fueron realizadas por los propios niños. La capilla musical corrió a cargo del coro infantil de la parroquia de San Bartolomé de Torredelcampo. Algunos seminaristas mayores participamos en la Eucaristía, así como el seminario menor.
Don Sebastián en su homilía destacó tres palabras clave que deben guiar la vida cristiana: caminar, juntos y esperanza. Durante su mensaje, el Obispo animó a los pequeños a vivir su fe en movimiento, siempre acompañados por Jesús y su comunidad.
Tras la Misa, la celebración continuó con la comida en la Casa de la Iglesia donde los niños disfrutaron de un ambiente festivo con juegos, animación y, sin duda, la gran atracción del día: colchonetas e hinchables que despertaron la ilusión de los más pequeños. Risas, alegría y mucha diversión pusieron el broche de oro a una jornada inolvidable.
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