Miércoles de Ceniza. Comienzo de la Cuaresma 2026.
Como cada año, la comunidad del Seminario participó en la Solemne Eucaristía de inicio de la Cuaresma en la Santa Iglesia Catedral, presidida por nuestro Obispo Don Sebastián y en el posterior Vía Crucis organizado por la Agrupación de Cofradías y Hermandades de la ciudad de Jaén. Este año la imagen elegida fue el Cristo de la Buena Muerte, que tiene su sede en la propia Catedral, por el centenario fundacional de la hermandad.
Con este signo, el de la imposición de la ceniza, arranca un tiempo de preparación espiritual hacia la Pascua. Un camino de cuarenta días, que concluirá el Jueves Santo, y que pretende rememorar el paso de Jesús por el desierto antes del inicio de su vida pública, a la vez que ofrecer la posibilidad real de conversión y preparación de los cristianos para vivir el misterio central de la fe: la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo.
Los cofrades fueron protagonistas de esta celebración, contando también con la presencia de las autoridades civiles y militares de la provincia. El Cristo de la Buena Muerte estaba ubicado en el presbiterio.
La celebración, presidida por el Obispo, Monseñor Chico Martínez, estuvo concelebrada por el Deán de las Catedrales, D. Francisco Juan Martínez Rojas; el Rector del Seminario, D. Juan Francisco Ortiz González y otros sacerdotes del presbiterio diocesano. Así también, el diácono permanente D. Manuel Rico y los seminaristas.
Don Sebastián, en su homilía, quiso reflexionar sobre el sentido de la Cuaresma: “A muchas personas, la Cuaresma les puede parecer una palabra sin sentido, desfasada en nuestra sociedad actual. ¡Nada más lejos de la verdad! Hoy se nos dice: “polvo eres y en polvo te convertirás “, esto que nos recuerda el sacerdote al imponer las cenizas, evoca la realidad de nuestra existencia pasajera. Muchas generaciones nos han precedido en este camino, y nosotros también pasaremos, dejando este mundo para rendir cuentas ante el Señor” para continuar diciendo, “Avivar estos pensamientos no es pesimismo ni impertinencia, sino una llamada a la verdad más auténtica y profunda de nuestra vida. La ceniza nos invita a vivir de antemano el encuentro con Dios, a prepararlo desde ahora, a desearlo como un encuentro de salvación. Quien mantenga vivo este pensamiento discernirá lo verdadero de lo falso y hallará fuerzas para caminar siempre por el sendero del bien”.
En este sentido, animó a los presentes a hacer vida el significado profundo de este tiempo de conversión.
Monseñor Chico quiso terminar su prédica felicitando a la Cofradía de la Buena Muerte por su centenario y animándolos a vivir una vida de fe y de comunidad.
Al concluir la homilía, el Prelado del Santo Reino bendijo las cenizas que se iban a imponer sobre las cabezas de los fieles. Él fue el primero en recibirla de manos del Deán, y después el Obispo hizo el mismo gesto con Martínez Rojas. Tras imponerla al resto de los sacerdotes y seminaristas lo hicieron con el resto de los fieles.
Finalizada la Eucaristía, dio comienzo el rezo del Vía Crucis en una Catedral repleta de gente que ha querido iniciar este tiempo que conducirá al misterio pascual, el próximo 5 de abril, Domingo de Resurrección.
Los seminaristas acompañamos también al Cristo de la Buena Muerte en el rezo del Vía Crucis por los alrededores de la Catedral.
Que este inicio de Cuaresma nos transforme y nos renueve para despojarnos de todo lo que nos aparta del amor de Cristo, para caminar en la cruz junto a él y así llegar al triunfo de la vida en la noche santa de la Pascua.







