El momento central tuvo lugar el domingo con la Misa Pontifical, que fue presidida por el arzobispo de Granada Don José María Gil Tamayo, invitado para la ocasión por nuestro obispo Don Sebastián, y en la que los cinco seminaristas asistentes pudimos participar junto a una amplia representación del presbiterio de nuestra diócesis y los padres de la Orden Trinitaria. En la oración universal presentamos nuestra petición por los jóvenes y la vocación al sacerdocio, para que guiados maternalmente por la Virgen dispongamos nuestro corazón para dejarnos configurar con Cristo con el objetivo de servir a su Iglesia. Y también por el eterno descanso del Papa Francisco, fallecido unos días antes y porque la luz del Espíritu suscite en los cardenales la claridad y libertad interior para elegir según la voluntad del Padre a quien será el nuevo sucesor de Pedro.
Tras la Misa, pudimos presenciar la procesión de la Virgen por los alrededores del santuario.
¡Viva la Virgen de la Cabeza!
¡Viva la Morenita!




