El Seminario Diocesano de Jaén, presente en la atención a personas temporeras junto a Cáritas.
Desde el Seminario Diocesano de Jaén hemos venido participando en el dispositivo de atención a personas temporeras que impulsa Cáritas Interparroquial de Jaén en nuestra ciudad. Esta experiencia pastoral y social se ha concretado en distintas salidas, que fueron el domingo treinta de noviembre; otra el catorce de diciembre; y la última el veintiuno de diciembre, reafirmando así nuestro compromiso con esta realidad tan cercana y, a veces, tan invisibilizada.
Durante estas jornadas, los seminaristas han podido colaborar en la acogida, acompañamiento y atención básica a hombres y mujeres que llegan a Jaén en busca de trabajo, muchos de ellos en condiciones de gran vulnerabilidad. Más allá de la ayuda material, el objetivo principal ha sido ofrecer escucha, cercanía y trato digno, reconociendo en cada persona su valor infinito como hijo de Dios.
Esta experiencia resulta de gran importancia para la formación integral del futuro sacerdote, ya que permite unir fe y vida, oración y compromiso, estudio y realidad concreta. El contacto directo con el sufrimiento y la precariedad ayuda a configurar el corazón pastoral, aprendiendo a mirar el mundo —y especialmente a los más pobres— con la mirada de Cristo. Como recuerda el Evangelio, “el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza” (cf. Mt 8,20), una palabra que hoy resuena con especial fuerza en quienes carecen de un lugar digno donde vivir.
Asimismo, esta presencia del seminario pone de relieve la dimensión social de la fe cristiana. Tal como señala el papa Francisco en Evangelii Gaudium, “cada cristiano y cada comunidad están llamados a ser instrumentos de Dios para la liberación y promoción de los pobres” (EG 187). En los rostros de las personas temporeras se hace visible el rostro sufriente de Cristo, que nos interpela y nos envía.
Desde el Seminario Diocesano se anima también al conjunto de la comunidad cristiana y a la sociedad en general a acercarse y participar de esta realidad, colaborando con las iniciativas de Cáritas y fomentando una cultura de la acogida y la fraternidad. No se trata solo de ayudar puntualmente, sino de dejarnos tocar por estas situaciones y trabajar juntos por una mayor justicia social.
Con estas salidas pasadas, el seminario reafirma su deseo de formar pastores con “olor a oveja”, cercanos a las periferias humanas, convencidos de que el camino del sacerdocio pasa necesariamente por el servicio humilde y el encuentro con los más pobres, en quienes el Señor sigue saliendo a nuestro encuentro.





