DÍA DE LA INMACULADA Y LAS FAMILIAS
La solemnidad de la Inmaculada Concepción tuvo como núcleo la celebración de la Eucaristía y la consagración de los seminaristas, unida al día de las familias.
La jornada comenzó con el rezo solemne de Laudes en la Capilla Mayor del Seminario, presididos por el formador Don Manuel Sánchez, en la que nos habló de la importancia del día que celebramos. Al mirar a María, nos damos cuenta del amor que Dios nos tiene. Con ella empezó una historia de amor. Dios se fija en María preservándola de toda mancha de pecado, y haciéndola la criatura más perfecta. Al mirarla, nos damos cuenta de que nosotros también llevamos dentro a Cristo.
Al mediodía tuvo lugar la celebración de la Eucaristía en nuestra Santa Iglesia Catedral de Jaén, presidida por nuestro obispo, D. Sebastián Chico Martínez. Comenzó con la tradicional procesión de la Virgen por las naves del templo. En la homilía, el prelado nos recordó que, con esta solemnidad de la Inmaculada Concepción, contemplamos a María como modelo, anticipo y semilla de la Iglesia, como la Mujer nueva donde Dios inaugura el comienzo de la humanidad redimida. Y subrayó además que la esperanza es la presencia viva de Cristo que viene. A los seminaristas nos alentó a que “la Virgen Inmaculada sea espejo donde miréis vuestra vocación, y maestra fiel que os enseñe a decir “sí” con confianza y alegría”.
La solemne Eucaristía concluyó con un canto mariano y una oración por las intenciones del Papa.
Después y aprovechando también el día de las familias, nos trasladamos al salón de actos del seminario donde, tras la presentación de la jornada por parte del rector, Don Juan Francisco Ortiz, tuvo lugar la presentación de los nuevos seminaristas: David, como seminarista menor; y Miguel Ángel, Francisco, Alejandro, David y Fernando, como seminaristas mayores, que se presentaron, junto a sus familias. Después nuestro compañero Daniel nos amenizó con dos piezas musicales junto a sus padres.
A continuación, tuvimos nuestra tradicional comida en las galerías del seminario con nuestro obispo y junto a los formadores y nuestros familiares. Tras esto, celebramos con solemnidad el oficio divino vespertino en la Capilla Mayor del Seminario, donde nuestro compañero Alberto Toledo Roa, del primer curso de discipulado, se consagró a la patrona de nuestro Seminario Diocesano. Así, como también, toda la comunidad renovamos nuestro compromiso a María. En la prédica, Don Sebastián se dirigió a Alberto y a todos los seminaristas recordándonos que con esta consagración a la Virgen hacemos una entrega más a Cristo. El misterio que celebramos nos recuerda que fue llena de gracia. “Alberto, te acercas a ella, porque necesitas que tu vocación eche raíces. Es donación total. Y esta vocación es darse por entero a la Virgen para ser de Cristo. Hoy, Alberto, le dices: Madre, soy tuyo. Y ella recibe todo de ti. Hasta lo que necesita conversión en tu vida. Bueno y malo”.
Después, nuestro obispo bendijo el belén situado a la entrada del seminario.
Finalmente, nos trasladamos de nuevo al salón de actos para ver un resumen de lo que ha sido el último año, desde diciembre de 2024 hasta diciembre de 2025. Y se entregaron unos diplomas en forma de premios a los seminaristas y formadores, que puso la nota de humor a la jornada. Después, y con una visita por el seminario, dimos por finalizado este día 8 de diciembre.





