Con ilusión, el Seminario Diocesano de Jaén, convocado por la Delegación de Vocaciones y junto a un amplio equipo de voluntarios, acogía el pasado sábado 23 de noviembre, víspera de la Solemnidad de Cristo Rey, el primer encuentro Llamarados. Dirigido a adolescentes que recibirán el sacramento de la Confirmación en el presente curso. El objetivo era que participaran de la alegría de Cristo en sus vidas, de cómo les ama y del significado de la Confirmación. Participaron en la jornada casi 600 jóvenes de toda la diócesis.
Durante la acogida, se les entregó su mochila, acreditación y se les indicaba a qué grupo pertenecían para una mejor realización de los talleres. Después todos se dirigieron al salón de actos y a la capilla mayor para presenciar la presentación del evento. Con las palabras de nuestro obispo, y de los monitores y seminaristas encargados de la presentación del encuentro, los jóvenes conocían lo que iban a realizar a lo largo del día. Después, presenciaron un teatro realizado por el grupo Kairós de la Merced, donde profundizaron en el sentido de los dones del Espíritu Santo.
Tras esto, empezaban las actividades propias del encuentro a lo largo de toda la mañana. Dos talleres y una adoración al Santísimo, impartidos por seminaristas, religiosas y jóvenes. El primer taller, Taller-ON, trataba sobre el sacramento de la confirmación y su significado. El segundo, reflexi-ON, sobre las preguntas, “Después de la confirmación ¿y ahora qué? ¿para quién soy yo?” Y la oración ante el Santísimo, con el lema “Él me mira, yo le miro”… sobre la experiencia de encontrarse con Cristo Sacramentado en la oración.
Cada uno de los 9 grupos que se formaron tenía que ir pasando por cada uno de los 3 momentos, y así completar la Ruta Llamarados.
Los catequistas también tuvieron su momento de formación, compartir y orar… donde pudieron conocer la realidad del movimiento Kairós, compartir testimonios -entre ellos los de algunos de nuestros compañeros seminaristas-, con la presencia del Obispo…
Sobre las 14:15 los jóvenes se fueron a comer, mientras se realizó una consulta vocacional en el pasillo vocacional. Consistía en el testimonio de personas de diferentes realidades de nuestra diócesis, con una foto, una frase y un QR que identificaba a cada persona para escuchar su testimonio, expuesto en diferentes paneles a lo largo de todo el pasillo en torno al claustro de nuestro Seminario.
A las 15:15 comenzaba un concierto en el claustro del Seminario a cargo del coro del Face to Face y que contó con varios testimonios: un seminarista, una religiosa, un sacerdote, una pareja de jóvenes comprometidos y un laico. Tras terminar el concierto, todos los jóvenes se concentraron en la puerta del Seminario para iniciar la marcha que les llevaría a la Catedral con una batucada que hizo más ameno el camino y animó durante todo el trayecto.
Finalmente, llegamos a la Catedral donde comenzó la misa de envío a las 17:00 horas que ponía fin a la jornada. Presidida por Don Sebastián, acompañado por algunos sacerdotes, los seminaristas y la catedral abarrotada por el conjunto de jóvenes que asistieron al evento, junto a sus catequistas y voluntarios. En su homilía, el prelado jiennense se dirigía a todos los jóvenes hablándoles de la importancia del sacramento que van a recibir y de la solemnidad de Cristo Rey, que ya estábamos celebrando. Habló de que Cristo es Rey del universo, de todos nosotros y que, por tanto, si es nuestro padre y somos hijos de un Rey, nosotros nos podemos considerar príncipes de la tierra. Además, alentó a los jóvenes a seguir siendo fieles a Cristo como lo habían hecho hasta ahora y que el sacramento de la confirmación con el que culmina la etapa de iniciación cristiana no suponga un abandono de Jesús y de su palabra.
Que nos dejemos iluminar por el Espíritu de Dios en nuestras vidas. Y para ello, habló de 4 verbos: dejar (dejarse hacer por el Señor), ser (ser fieles a la Iglesia e instrumentos de su amor), hacer (amar a Dios y al prójimo) y confiar (en el Espíritu). Por último, Don Sebastián cantó una canción sobre la luz del Espíritu e invitó a todos a unirse a él y repetir las estrofas: “Enciende una luz, y déjala brillar. La luz de Jesús, que brilla en todo lugar” “No la puedes esconder, no la puedes callar. Ante tal necesidad, enciende una luz en la oscuridad”. Además, agradeció a los catequistas la formación de estos jóvenes y a los voluntarios su labor en todo el encuentro, a los que pidió que subieran al altar para cantar juntos la canción.
Al final de la celebración, Don Sebastián agradeció a todos los asistentes el trabajo desempeñado en la realización del encuentro, seminaristas, pastoral juvenil, catequistas, voluntarios, parroquias…Y con especial mención a Don José Navarrete, delegado de la pastoral juvenil, al que animó a que dedicara unas palabras a todos los asistentes. Y así con la misa de envío poníamos fin al primer encuentro de Llamarados, con la satisfacción de haber cumplido nuestra misión y de habernos llenado del espíritu de Dios, y con la esperanza de haber fortalecido el corazón de todos esos jóvenes.
¡Nos vemos en la próxima!
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