Domingo de campaña vocacional en Linares
El Seminario Diocesano de Jaén ha participado este pasado domingo día 14 de diciembre, III de Adviento, en el primero de los encuentros programados para la campaña vocacional, que este curso se centra en el arciprestazgo de Linares, con el fin de dar a conocer el don de la vocación presbiteral y su proceso formativo.
Este primer día hemos participado diez seminaristas, junto a nuestro rector D. Juan Francisco y hemos visitado la parroquia de San Agustín de la ciudad linarense.
En primer lugar, tenemos que señalar la acogida tan cálida que recibimos por parte de los párrocos D. Jesús Díez del Corral y D. Pedro Mena, así como a todos los grupos de la parroquia y feligreses.
Nada más llegar y visitar la iglesia, nos dirigimos al salón parroquial para tener un encuentro con los niños, donde nos dimos a conocer y contamos nuestro testimonio. Dejando también que ellos nos preguntaran y se interesaran por nosotros. Un momento entrañable con los más pequeños de la parroquia. La forma en que nosotros, con nuestra vocación, podemos llevar el mensaje de Cristo y caminar con esperanza junto a nuestro pueblo.
Después, participamos en la misa de 12 de niños. Una celebración, donde nos llenamos de su alegría en este domingo Gaudete, ya tan próximo a la Natividad de Nuestro Señor. Fue presidida por nuestro rector y concelebrada por D. Jesús.
En la homilía, Don Juan Francisco les habló a los niños de Juan el Bautista, como figura central del tiempo de Adviento, que prepara el camino al Señor, y que tan humilde y valiente fue su vida que el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.
A continuación, volvimos al salón parroquial para tener un encuentro con los grupos de pastoral de la parroquia: catequistas, cáritas y cofradías. Para finalizar con una comida compartida con los párrocos y esos grupos, donde pusimos el toque navideño con algunas canciones populares.
Agradecemos el trato cariñoso y la acogida que nos dieron Don Jesús, Don Pedro y todos los grupos de la parroquia.
Para nosotros los seminaristas, cada experiencia vocacional significa una nueva oportunidad de conocer un trocito de vida de nuestra Iglesia, a la vez que una ventana desde la que asomarnos a la realidad de nuestra diócesis.







