Los días 11, 12 y 13 de junio han sido para el Seminario días de descanso y espiritualidad, un tiempo para reponer fuerzas después de los exámenes de las últimas semanas.

El día 11 coincidiendo con la Solemnidad de Nuestra Señora de la Capilla, patrona de la ciudad de Jaén, asistimos por la mañana en la Basílica Menor de San Ildefonso a la Misa Votiva presidida por nuestro obispo D. Sebastián, que reunió a los Cabildos, Catedral y Municipal en donde, según la tradición, se detuvo la procesión celestial de Nuestra Señora el mismo día de 1430.

Por la tarde nos trasladamos a la Casa de Espiritualidad Sierra Nevada (antiguo Hotel del Duque), perteneciente a la diócesis de Granada, ubicada en Güejar Sierra, un lugar apartado, en medio de la naturaleza, ideal para 3 días de recogimiento y oración. Aquí tuvimos el 8º retiro del curso, impartido por nuestro padre espiritual D. Raúl Contreras, y las reuniones de valoración del curso, donde reflexionamos sobre la vida en comunidad y las diferentes dimensiones que abarca nuestra formación en el Seminario: intelectual, espiritual, humana y pastoral.

“Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados” (Mt 5, 6). Existen diferentes acepciones del concepto de justicia, y el sentido que se le da en la Biblia no coincide exactamente con el de nuestra cultura actual. Practicar la justicia para el cristiano comporta obrar con rectitud hacia Dios y el prójimo, independientemente de cuál sea nuestra experiencia de vida.

Obramos con justicia hacia Dios cuando nos volvemos hacia Él y damos testimonio de nuestra fe; obramos con justicia en comunidad cuando reconocemos nuestros errores y pedimos perdón por nuestra manera de pensar y actuar; obramos con justicia cuando reconocemos la imagen de Dios en todas las personas y nos responsabilizamos con los más débiles y vulnerables. Porque nuestra hambre y sed de justicia sólo puede ser saciada a través de la conversión y la reparación hacia Dios y hacia nuestros hermanos.

“¿No sabéis cuál es el ayuno que me agrada? Abrir las prisiones injustas, dejar libres a los oprimidos, romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que veas desnudo y no eludir al que es tu propia carne. Entonces surgirá tu luz como la aurora y tus heridas curarán en seguida; tu justicia marchará ante ti y tras de ti la gloria del Señor“ (Is 58, 6-8).