El pasado fin de semana se abrió el nuevo curso para la Comunidad del Seminario con una convivencia en el convento de las hermanas trinitarias de Santa Ana, en el municipio de Alcalá la Real. Este ha sido el lugar elegido para el reencuentro de los seminaristas con los formadores y el obispo de la diócesis. Al igual que el pasado año, tenemos nuevas incorporaciones.
El viernes día 30 de agosto y tras una mañana de adaptación, acogida y presentación del encuentro por parte de los formadores, contamos a mediodía con la presencia y el testimonio de don Antonio Guerrero, sacerdote que está viviendo su primera experiencia pastoral como Vicario Parroquial en Alcalá la Real. En la tarde de ese día, el Obispo diocesano, Don Sebastián Chico Martínez, compartió los primeros momentos de la convivencia y se hizo la puesta en común de la experiencia pastoral vivida por cada seminarista durante el período estival, así como los proyectos personales para el curso. Después realizamos la primera visita, que fue a Frailes, para realizar junto a la comunidad la Eucaristía. Fue en la parroquia de Santa Lucía Mártir, donde fuimos recibidos por su párroco Don Juan Ángel Delgado. La Eucaristía la presidió nuestro Obispo, junto con el párroco y los formadores. Don Sebastián se dirigió especialmente a nosotros, destacando: el dejarse hacer y transformar por las manos de Dios, transmitir y dar testimonio, y ser instrumento de Dios. Al finalizar la Eucaristía, nuestro rector, don Juan Francisco agradeció la acogida y pidió que la gente rece por las vocaciones.
Desde el Seminario queremos agradecer a los distintos párrocos la acogida que nos hicieron para acercarnos y descubrir la realidad de nuestra Iglesia Diocesana.

El sábado 31 de agosto, por la mañana los formadores presentaron las líneas que durante este curso se van a trabajar, con el objetivo puesto en el Jubileo del próximo año. Por tanto, todo va a ir encaminado a la esperanza. Además, se presentó el calendario y se adjudicaron los nuevos cargos y funciones de la comunidad para el curso. Por la tarde, nos presentamos a las hermanas trinitarias que nos han acogido agradeciéndoles su disponibilidad y cariño. Ellas, a la vez, nos contaron su testimonio y experiencia de vida. Y a continuación, visitamos la parroquia de San Pedro Apóstol de Castillo de Locubín, donde fuimos recibidos por su párroco Don Manuel Jesús Ceacero y toda la comunidad. La Eucaristía la presidió nuestro padre espiritual, Don Raúl Contreras, junto al párroco y resto de formadores. Don Raúl nos habló de dejarnos seducir por el Señor y de luchar cada día por la vocación. De oír más a nuestro corazón y dejar a un lado nuestro yo que tira de nosotros hacia la mundanidad. También pidió que rezáramos por las vocaciones, por cada uno de nosotros y de animar a esos jóvenes con inquietudes. Al finalizar, nos presentamos a la comunidad y compartimos un ágape fraterno en el lateral de la parroquia y junto al salón parroquial.

El domingo 1 de septiembre partimos por la mañana a Santa Ana donde celebramos la eucaristía en su parroquia, junto a su párroco Don Francisco Daniel Villacañas y el Vicario parroquial Don Patrick. También destacamos la calurosa acogida de toda la comunidad. La Eucaristía la presidió nuestro rector, don Juan Francisco Ortiz, junto a los párrocos. En la misma y al hilo del Evangelio, don Juan Francisco destacó que la forma de tener un corazón puro para entrar en la casa del Señor es escuchando y cumpliendo. No hay felicidad más grande que hacer la voluntad del Señor. Y nos puso como ejemplo a nosotros, que oímos al Señor y decidimos iniciar este camino. Después de la Eucaristía, presentamos a la comunidad a las plantas de su patrona, Santa Ana, y a continuación, compartimos un ágape en las dependencias de la parroquia.


Finalmente, el lunes 2 de septiembre, último día, celebramos por la mañana la Eucaristía en el propio monasterio junto a la comunidad de hermanas trinitarias y presidida por nuestro vicerrector, Don José Navarrete. En la homilía Don José nos invitaba a seguir al Señor, y a ser dóciles a su palabra.

Después y tras el desayuno, partimos a Jaén, dándole gracias al Señor por estos días de convivencia y pidiendo por las vocaciones.
Seminario de Jaén, 2 de septiembre de 2024.




